La codorniz, Coturnix coturnix, es un ave del orden de las galliformes y de la familia de los Phasianidae (faisanes), tiene alas largas y puntiagudas, las cuales usan para migrar de un lugar a otro, lo que las hace unas aves nómadas en su totalidad. Su plumaje es, casi siempre, pardo con franjas ocráceas (la única diferencia entre los dos sexos es que los machos tienen en la garganta un "ancla" de color negro sobre fondo claro que las hembras no poseen). Esto hace que esta ave sea casi imperceptible, pues sus colores se confunden con el suelo. Los machos tienen un canto trisilábico parecido a un "pal-pa-la" y las hembras una especie de pitido.
La carne de este emplumado es muy apreciada. Los cazadores suelen ir acompañados de un perro. Actualmente hay un programa de anillamiento donde se utilizan redes y reclamos (imitaciones de "pitidos" de hembras) para llevar el control de la población, pues es muy difícil hallarlos. Cuando a estos animales se les llega a perseguir muy de cerca, y al encontrarse desesperados, es común de estas aves esconder la cabeza bajo su ala, con lo cual creen estar escondidas de su enemigo.[cita requerida] La codorniz pasa la mayor parte del día en el suelo buscando su alimento o revolcándose brevemente en el polvo y, en consecuencia, es más bien raro que estas aves emprendan el vuelo, con la excepción de aquellas situaciones en las que se sienten perseguidas, en período de celo, o cuando llega el momento de emigrar. Cuando es localizada por el perro de muestra, intente escapar de la zona de peligro corriendo rápidamente en línea recta y volviendo atrás, de manera que finalmente traza una serie de itinerarios complicados que, con notable frecuencia, terminan por confundir al perro más experimentado, particularmente a los que cazan con el hocico al viento. Es solamente cuando el perro consigue apuntarla sin huida posible que la codorniz decide alzar el vuelo, elevándose poco o mucho, lenta o velozmente, según las necesidades del momento. La caza clásica de la codorniz es la que se lleva a cabo con la ayuda de los perros de muestra en los días de apertura, que suelen ser desde el mes de agosto hasta mediados de septiembre. Normalmente el cazador de codornices madrugará, poniéndose en camino al amanecer. una vez iniciada la caza y, durante algunas horas, las codornices se buscarán en los pastos, en los campos bien secos, los cultivos de maíz, etc. y, solo más tarde, con el calor de las horas ya avanzadas de la mañana, las codornices deberán ser buscadas entre la alfalfa y otros lugares más bien frescos. En lo que respecta al equipo del cazador en la caza de la codorniz, se puede decir que resultan adecuados todos los calibres comprendidos entre el 12 y el 20, e incluso el 24 con escopetas automáticas, dobles o superpuestas, aunque con estrangulación mínima o nula, dadas las modestas distancias de tiro. Por su caza desmesurada esta especie se encuentra en peligro de extinción en algunos lugares; donde se ha percibido una disminución de su población, achacable a los cambios de uso del suelo y cultivos agrícolas. Otro problema es la suelta de ejemplares criados en cautividad de la especie Coturnix coturnix japonica que pueden llegar a hibridarse con la especie silvestre. Especialmente apreciados son sus huevos, los cuales se suelen consumir como aperitivo. Su sabor es similar al huevo de gallina, aun cuando poseen menor cantidad de colesterol que aquellos. Se consumen hervidos y cubiertos de salsa rosada.
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